Te estoy mirando, imposible cerrar mis ojos, cuando sé, que estas ahí, sintiendo las caricias de mis palabras… que te aman…

viernes, 3 de febrero de 2012

Tendrás que compensarme, vida.

Me dije a mi misma que no volverían a salir palabras que hablasen de ti, que guardaría tu recuerdo, pero siempre vuelve, y maldigo a la vida…



Tendrás que compensarme, vida.

Saco vacío de avaricias emocionales,
que ansían poseerlo todo,
sin ese deseo, yo lo tuve.

Caminé sobre el hielo con firmeza
sin sentir su frío en mis pies,
conservaba a mi lado, el calor de su abrazo.

Sobre el ardiente asfalto de agosto,
descalzos, mis pies no ardían,
siempre su fresco aroma, mi compañía.

En el bosque, había norte orientando mis pasos,
frondoso y oscuro, me mostraba su salida,
y en sus ojos, la luz de mi camino.

Nunca más estaría sola, y en mi cama
dos almohadas ocasionales, que eran una.
En la libertad del amor, me amarre a su puerto
huyendo del naufragio, y floté
sobre un mundo del que enamorarse.

Pero tú, vida, rompiste el silencio de mis gritos,
arrancando sin aviso, mi sonrisa,
y grite su nombre al cielo y al infierno,
esperando su vuelta,
pero vida, cruel existencia, te lo habías llevado
donde no hay regreso.

Y tendrás que compensarme vida,
por que ahora el frío hiela, y el fuego me quema,
y me siento perdida en el bosque de asfalto.
Sin estrella del Norte, se durmió el futuro,
y no existe beso que lo despierte.

Tendrás que compensarme el desvelo de vivir
… sin sentir.